Responsabilidad social corporativa: ¿utopía o realidad?

Posted by | 20 octubre, 2017 | PYMES y autónomos | No Comments
responsabilidad social corporativa
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La responsabilidad social corporativa es un concepto que se remonta al siglo XIX, evidenciando, desde entonces, el propósito de que las empresas abandonarán el principio de tratar de generar ingresos para sus propietarios, por encima de cualquier otra consideración, para deslizarse a otro modelo que resultara más respetuoso con las personas y su entorno.

Así, se podría definir esa responsabilidad social corporativa como la contribución voluntaria y activa a las mejoras sociales, económicas y ambientales por parte de las empresas, como un valor añadido a su actividad. Dicho de otro modo, sería el conjunto de acciones que hacen que las actividades empresariales tengan unas repercusiones positivas sobre el conjunto de la sociedad.

Lógicamente, la responsabilidad social corporativa va más allá del mero cumplimiento de las leyes y normas laborales y relacionadas con el medio ambiente, que son de obligado cumplimiento para todos y que las empresas deben cumplir por el mero hecho de realizar su actividad. Más bien estas normas suponen el punto de partida de la genuina responsabilidad social corporativa.

Los principios de la responsabilidad social corporativa

Existen una serie de principios fundamentales en los se debe basar la responsabilidad social corporativa, entre los que se encuentran:

  • La obligación empresarial de cumplir escrupulosamente la legislación vigente, ya sea nacional o internacional.
  • La aplicación del concepto a todas las áreas de negocio, en toda la cadena de la actividad y en cualquier país en que se desarrolle.
  • Debe establecer como obligación una serie de compromisos de carácter ético, no quedándose sin más en el aspecto de gestión de la reputación.
  • Los posibles impactos derivados de la actividad empresarial deberán identificarse y atenuarse al máximo, ya sea en el ámbito social, económico o medioambiental.
  • La actividad de la empresa debe extender su generación de valor a toda la sociedad, no limitándose al círculo de sus propietarios o accionistas.

Sin duda, la cuestión de los beneficios que la responsabilidad social corporativa puedan traer a las empresas es difícil de cuantificar. La gestión de la misma se puede realizar desde departamentos internos de la propia compañía o bien encargarse a una unidad independiente, o incluso una empresa externa.

Los más escépticos en relación con la verdadera aplicación de este principio, aquellos que consideran utópico pensar que las empresas acepten de buena gana mermar sus intereses de esta forma, resaltan la utilización de la responsabilidad social corporativa como herramienta útil para mejorar la imagen de la empresa, un lavado de imagen que cuando se trata de asuntos medioambientales se denomina greenwash.

Es cierto que la responsabilidad social corporativa ha servido en ocasiones como instrumento para reducir el impacto negativo de las empresas, en especial multinacionales y que sus informes se han rodeado de un despliegue propagandístico relacionado con la evolución del balance de pérdidas y ganancias de la propia empresa. Como lo es, también, que los esfuerzos auténticos en esta dirección no siempre alcanzan el reconocimiento social, sembrando la duda sobre su utilidad en las direcciones de las compañías.

En cambio, no se puede negar que otras empresas aplican esta responsabilidad social de forma rigurosa, e incluso adaptan sus propios procesos de trabajo a sistemas que operan con criterios de sostenibilidad para el medio ambiente y la sociedad. Es el caso de la gestión documental, cuya implantación en las empresas supone apostar por la eficiencia energética en la tecnología, reduciendo su impacto medioambiental, bajando, por ejemplo, drásticamente el consumo de papel y logrando, al mismo tiempo, un ahorro de los costes.

El sistema de gestión documental Smart Office Centre de Kyocera convierte todos los archivos de la empresa en una serie de documentos electrónicos de acceso rápido, facilitando que la información se comparta e incrementando la eficacia y rentabilidad de la empresa evitando fotocopias innecesarias. Es importante recordar que por cada tonelada de papel ahorrada se evita la tala de 14 árboles, el ahorro de casi 130.000 litros de agua y una cantidad de energía equivalente al consumo de una familia media durante todo un año.

 

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