La mejor fórmula del rendimiento empresarial

Posted by | 28 mayo, 2015 | PYMES y autónomos | No Comments
rendimiento empresarial
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Aunque todos los estamentos y puestos que configuran la estructura de una empresa están interrelacionados cual sistema de vasos comunicantes, de cara a encontrar la mejor fórmula del rendimiento empresarial, la figura del directivo o empresario debe ser objeto de especial atención.

Esto es porque de ella depende en gran medida el devenir de la entidad. Un liderazgo bien definido es de capital importancia dentro de la fórmula del rendimiento, ya se trate de una gran compañía o de una modesta PYME. Y es que un líder nato debe estar pendiente de todo: desde las labores administrativas hasta la gestión documental.

Directivos, el espejo donde mirarse

Directivos y empresarios deben ser conscientes de que sus actitudes se convierten indefectiblemente en un ejemplo para la organización. Si hacen ostentación de escaso compromiso, no se implican lo suficiente o desatienden ciertos asuntos, iniciarán una cadena de graves consecuencias entre quienes operan bajo su responsabilidad, al verse desprovistos de guía y modelo en el que apoyarse.

La participación de los empleados

Es determinante que los trabajadores, independientemente de su rango y cometido, se sientan partícipes de un horizonte común, asimilando los objetivos de la empresa como retos individuales y motivándose para poner a disposición de ésta lo mejor de sí mismos.

No en vano, el éxito de una empresa se alimenta en alto grado del bienestar de sus empleados, que ejerce como motor de la productividad y, en consecuencia, es una pieza indiscutible en la confección de la fórmula del rendimiento productivo.

Cómo motivar a los empleados

Una buena técnica es trabajar por objetivos y con incentivos asociados a estos, pues su consecución profundiza en la satisfacción y el grado de implicación de aquéllos. Es obvio que para que este sistema sume activos en la fórmula del rendimiento de la empresa, tales objetivos deben ser viables y cuantificables.

La pieza complementaria al sistema la constituye el hecho de que cada empleado sepa a ciencia cierta cuál es la contraprestación de la organización a la que puede aspirar.

Suelen ser muy efectivas las tormentas de ideas en las que participan miembros de las variadas áreas de trabajo, puesto que tiene la capacidad de involucrarles en las parcelas creativa y decisoria, abandonando posiciones pasivas que conducen a la apatía y el desánimo. Además fortalece el espíritu de grupo, contribuyendo a progresar en la búsqueda de la fórmula del rendimiento empresarial

El ambiente de trabajo

Un buen ambiente laboral acarrea, salvo interferencias de otra índole, el óptimo desempeño de los cometidos asignados y forma parte de la fórmula del rendimiento máximo. Ello demanda que toda la plantilla se sienta cómoda y que cada empleado tenga los conocimientos, capacidades y experiencia que requieren las tareas para las que la empresa le utiliza.

La formación, un potente activo

Fomentar los cursos de formación, tanto internos como externos, supone una potente arma capaz de desplegar jugosos beneficios tanto para el empleado como para la organización.

Para aquel porque incrementa su nivel de capacitación, posibilitándole opciones de carrera profesional. Para la empresa porque una plantilla bien cualificada supone un firme puntal en la consecución de la formula del rendimiento óptimo.

Gestión de estrategias

En esta parcela, es recomendable alinear los recursos disponibles con las prioridades y actuar de manera proactiva cuando surjan problemas. Ello debe complementarse con la asignación de responsabilidades individuales y en equipo a las iniciativas claves.

Gestionar el talento

El talento está adquiriendo un indubitable reconocimiento como elemento determinante de la fórmula del rendimientoempresarial, pues las bases del potencial de toda organización dependen de su acumulación. Es el momento de invertir en él para consolidar la fórmula del rendimiento en toda organización empresarial, incluida la tuya.

Foto: Sebastiaan ter Burg- Flickr (CC)

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